De Moscoso.com bici a San Andrés de Teixido:
12 de Noviembre 2011 - Luis VILLAVERDE

El pasado 28 de Octubre, tres amigos de Moscoso; Angel, Kiko y Luis salían dirección a San Andrés de Teixido montados en sus bicicletas, por delante quedaban 225 kilómetros que se dividieron en tres etapas de 89, 77 y 59 kilómetros respectivamente. Pese a no ser una distancia excesiva como pudiera ser de Roncesvalles a Santiago de Compostela, para nosotros ya tenía cierta dificultad, pues no teníamos el hábito de pasear en nuestras monturas desde hacía mucho tiempo, años para alguno. Entonces en las tres semanas anteriores hubo que llegar a un mínimo de preparación para al menos aguantar el martirio del estrecho sillín bajo nuestras posaderas.

El viernes 28 nos reunimos delante de la Iglesia de Moscoso, poníamos los cuenta kilómetros a cero, y a las 9:00h de la mañana emprendíamos la marcha dirección Santiago, un fresco amanecer que nos invitaba a dar pedales para no bajar en exceso nuestra temperatura corporal y los kilómetros comenzaron a sucederse. Arcade, Pontevedra, una pequeña paradita en San Vicente de Cerponzones para tomarnos un breve avituallamiento y continuamos Caldas de Reis, Pontecesures, Padrón, subimos Milladoiro y por fín Santiago de Compostela. Fueron 5horas con12minutos de pedaleo a una media de 17 Kilómetros por hora hasta la meta del primer día en un céntrico hotel.

Tras la ducha y el merecido almuerzo, una ineludible visita a la catedral, con abrazo al Apóstol incluido. Alguna cara conocida en la plaza del Obradoiro, como la actriz y presentadora de televisión Teté Delgado e innumerables peregrinos entre los que se encontraban algunos del cuerpo técnico de la Selección Española de Natación sincronizada que en este día ponían fin a su peregrinación a Santiago. De vuelta al hotel, cena y descanso; cada uno trataba de calmar sus dolencias como podía: aguas milagrosas, pomadas mágicas, medias de comprensión, todo para poder afrontar el reto del segundo día con las menores secuelas posibles. Decir que de madrugada se nos incorporaría un cuarto miembro a la expedición, Juan, conductor del coche de apoyo, en el que iría el equipaje y nos prestaría asistencia en caso de que surgiera cualquier imprevisto, lo cual queremos agradecer el haberse presentado a tal fin, aunque fuimos buenos chicos y no le dimos el menor problema.

El arranque de la segunda etapa tuvo lugar a las 9:30h del sábado. Tras un potente desayuno nos pusimos en marcha, y como el comienzo era ascendente parecía que sobraría ropa, luego de pasar el polígono industrial do Tambre me di cuenta de que había sido mala idea, pero al pasar Sigüeiro, "¡Miña naiciña querida, cousa fría chico!" Qué frío y que niebla, hicimos un pequeño alto para ponernos los chalecos reflectantes y a seguir… Me llamaban la atención aquellos manojos de grelos expuestos en el arcén, sobre las carretillas o encima de unas cajas a modo de mesa, acompañados a veces por tarros de miel casera.

Al pasar Ordes ya lucía el sol y nos sacamos los chalecos, ya que no es aconsejable demasiada ropa, pues al sudar la sensación de mojado y un enfriamiento repentino nos podría acarrear problemas de salud. En Mesón do Vento tuvimos el avituallamiento de la etapa. Abegondo, Betanzos, Bergondo iban quedando atrás, cruzamos la ría de Betanzos por A ponte de Pedrido y nos dispusimos a recorrer los últimos 20 kilómetros del día rumbo Pontedeume. No contábamos con tal ascensión y nos vació por completo, llegando al hotel bastante tocados. Habían sido 77 kilómetros en 4 horas 19 minutos de pedaleo, a una media de 18 kilómetros por hora.

Repetimos como el día anterior, ducha y almuerzo pero el paseo fue mucho más corto pese a la maravillosa tarde que nos deparó el día, que de no estar tan tocados de seguro hubiéramos disfrutado del encanto de sus calles y su paseo a orillas del Eume que tan espectacularmente desemboca en la ría de Betanzos. Esta vez, para pasar el rato, nos dedicamos a jugar al tute, y la verdad no recuerdo quién ganó. Luego cena en el hotel viendo el partido de liga y cama.

El domingo nos despertamos bastante cansados y eso que con el cambio horario ganamos una hora más de cama. Al término del desayuno parece que los ánimos se renuevan a las 9:25h y con una muy buena temperatura nos ponemos en marcha cruzando el puente El Ferrol dirección Fene. Los kilómetros pasan, un largo puente de las Pias nos deja en Ferrol, luego Narón, Valdoviño, qué vistas..., qué playas..., todo el cansancio parece desaparecer con estos paisajes. Ya estamos en Cedeira, una breve parada para tomarnos la chocolatina de rigor y a por los últimos 12 kilómetros. La subida se hizo larga, más de 200 kilómetros hechos pasan factura, pero todo sea por llegar al destino marcado y a San Andrés gracias, sin ninguna incidencia sufrida, aunque vimos más de una en el camino.

Las fotos de rigor, inmortalizando el momento, siempre nos recordarán que "una vez unos amigos disfrutaron sufriendo encima de una bicicleta"...

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